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Qué ver en Cracovia: guía para recorrer la ciudad y sus alrededores

Foto del escritor: vandeados - Flor y Juan
vandeados - Flor y Juan
hace 11 minutos
14 min de lectura

Cracovia fue nuestra primera gran ciudad de Polonia y, la verdad, fue una gran bienvenida al país. Una ciudad que combina una historia enorme, edificios y monumentos que hablan de muchos siglos y, al mismo tiempo, una forma muy sencilla de recorrerla y disfrutarla.


Uno de sus grandes atractivos, sobre todo para quienes disfrutamos de caminar las ciudades, es justamente lo fácil que resulta conocerla a pie. La mayor parte de los lugares que vas a querer visitar están concentrados en el centro histórico y, si estás más o menos bien físicamente, podés recorrer sus principales atractivos sin demasiado esfuerzo.


Podés empezar el día caminando por una calle histórica, llegar a una plaza, entrar en una iglesia, seguir hasta un castillo y terminar junto al río casi sin darte cuenta. ¿Qué ver en Cracovia? Acá vamos con sus puntos principales:



El Río Vístula y la colina de Wawel


Una de las primeras imágenes que te ayuda a entender Cracovia aparece cuando te acercás al Vístula, el río que atraviesa la ciudad.


Lo que más llama la atención desde abajo es esa parte elevada, junto al río, donde se encuentran el Castillo de Wawel y la Catedral de Wawel. Es una imagen bastante característica de Cracovia y, si venís caminando por la ribera, prácticamente funciona como una presentación de la ciudad.



El Río y la Colina de Wawel
El Río y la Colina de Wawel


El castillo fue durante siglos uno de los grandes centros de poder de Polonia y hoy se puede visitar por dentro, con diferentes exposiciones y espacios históricos. Además, algo que llama la atención cuando lo recorrés es la mezcla de estilos que tiene. A lo largo de los siglos fue ampliado, reconstruido y restaurado varias veces, por lo que en el conjunto se pueden reconocer elementos medievales, renacentistas y barrocos.


La Catedral de Wawel, por su parte, es uno de los edificios religiosos más importantes del país. Allí fueron coronados y enterrados numerosos monarcas polacos y también se encuentran algunas de las capillas y monumentos funerarios más importantes de la historia de Polonia.



Catedral de Wawel
Catedral de Wawel


Si querés visitar el castillo, la entrada combinada para recorrer el primer y segundo piso cuesta 95 PLN, unos US$24, e incluye audioguía. Los tickets se pueden comprar directamente a través de la web oficial.

La entrada a la Catedral de Wawel cuesta 26 PLN, unos US$6,70, e incluye también el acceso a las Tumbas Reales, la Campana de Segismundo y el Museo de la Catedral.



Un paseo en barco por el Vístula


paseo en barco por el río Vistula

Si tenés un rato libre, una opción diferente es hacer un paseo en barco por el Vístula.


Nosotros lo recomendamos especialmente al atardecer o cuando empieza a oscurecer. Desde el agua cambia completamente la perspectiva y podés ver Wawel, los edificios de la ciudad y distintos puntos de Cracovia iluminados.


No es una visita imprescindible si tenés muy poco tiempo, pero sí una actividad linda para hacer después de pasar el día caminando.



Calle Grodzka


Desde Wawel podés seguir caminando por Grodzka, una de las calles históricas más conocidas del centro.


Es una de esas calles donde no hace falta tener un objetivo concreto: edificios antiguos, iglesias, restaurantes, bares y bastante movimiento durante todo el día.


Además, el recorrido te lleva prácticamente desde la zona de Wawel hasta la Plaza del Mercado (o viceversa), por lo que es muy probable que pases por acá aunque no lo hayas planeado.


En el camino vas a encontrarte con varias iglesias y edificios históricos, pero hay un rincón que nos llamó especialmente la atención: las iglesias de San Pedro y San Pablo y de San Andrés, que están prácticamente una al lado de la otra.


La primera es la Iglesia de San Pedro y San Pablo, de estilo barroco, y seguramente la reconozcas por las doce estatuas de los apóstoles que se encuentran delante de la fachada, detrás de una reja. Es una de esas iglesias que llaman la atención incluso antes de entrar y, además, su interior se utiliza habitualmente para conciertos de música clásica.



Iglesia de San Pedro y San Pablo. Al fondo, la Iglesia de San Andrés
Iglesia de San Pedro y San Pablo. Al fondo, la Iglesia de San Andrés

Justo al lado está la Iglesia de San Andrés, mucho más antigua y de aspecto completamente diferente. Fue construida entre los siglos XI y XII y tenía también una función defensiva, algo que se puede notar en su fachada, especialmente en las pequeñas aberturas que servían para la defensa. Es uno de los ejemplos de arquitectura románica mejor conservados de Cracovia.


Nos gustó especialmente encontrarnos con estas dos iglesias prácticamente juntas: una barroca, monumental y decorada con las esculturas de los apóstoles; la otra mucho más austera. Es un buen ejemplo de cómo, en apenas unos metros de Grodzka, podés encontrarte con edificios de épocas y estilos completamente diferentes.





Basílica de San Francisco de Asís


Una parada que nos gustó especialmente fue la Basílica de San Francisco de Asís.


Por fuera puede no parecer uno de los edificios más llamativos de Cracovia, pero vale la pena entrar. Uno de los elementos más llamativos son las vidrieras diseñadas por Stanisław Wyspiański, artista y escritor polaco. Y acá hay algo que nos parece especialmente interesante: la forma en que las diseñó era bastante novedosa para su época.


Tradicionalmente, las vidrieras religiosas solían estar divididas en pequeños compartimentos, con distintas figuras o escenas dentro de cada uno. Wyspiański rompió con esa idea y utilizó toda la superficie de la ventana para crear una composición única, mucho más monumental y expresiva.


El resultado se nota especialmente en el enorme vitral del Dios Padre creando el mundo, sobre la entrada principal. Las figuras, los colores y las formas ocupan prácticamente toda la ventana y, cuando entra la luz, el efecto es realmente impresionante.


La entrada a la iglesia es gratuita, aunque puede haber restricciones durante celebraciones religiosas.



Basílica de San Francisco de Asís
Basílica de San Francisco de Asís


Plaza del Mercado: el corazón de Cracovia


Llegamos a uno de los lugares a los que probablemente más veces vas a atravesar durante tu viaje: la Plaza del Mercado, o Rynek Główny.


Es enorme y está rodeada de edificios históricos, restaurantes, cafés y terrazas. En el centro se encuentra uno de los edificios más característicos de toda la plaza: la Lonja de los Paños.



Plaza del Mercado


Qué ver en Cracovia desde la Plaza del Mercado


Esta plaza es uno de los mejores lugares para empezar a conocer la ciudad porque concentra varios de los edificios y monumentos más conocidos de la ciudad.


Acá vas a encontrar la Basílica de Santa María, la Torre del Antiguo Ayuntamiento, la Lonja de los Paños y, a pocos pasos, calles que te llevan hacia el resto del casco histórico.



Basílica de Santa María
Basílica de Santa María


Basílica de Santa María y su trompetista


La Basílica de Santa María forma parte de la imagen clásica de Cracovia. Sus dos torres de diferente altura dominan la Plaza del Mercado y hacen que sea prácticamente imposible no reconocerla cuando estás recorriendo el centro histórico.

Pero hay una tradición que la convirtió en uno de los símbolos de la ciudad: el trompetista de Cracovia.


Cada hora, durante todo el día, un trompetista toca una melodía desde la torre más alta de la basílica, desplazándose entre distintas ventanas de la torre para tocar hacia las cuatro direcciones.


Y lo más curioso es que la melodía siempre se interrumpe de golpe.


La tradición está relacionada con una antigua leyenda que cuenta que un trompetista estaba tocando para alertar a la ciudad de la llegada de los tártaros cuando una flecha enemiga le atravesó la garganta antes de que pudiera terminar la melodía. Por eso, hasta hoy, la canción queda cortada en seco.


Lo bueno de esta tradición es que no necesitás organizar demasiado la visita para escucharlo: si estás en la Plaza del Mercado, tenés 24 oportunidades al día.


También se puede subir a la torre más alta de la basílica para tener una vista panorámica de la plaza y de buena parte de Cracovia. La subida se hace por una escalera de 239 escalones y la entrada cuesta 15 PLN (unos US$4).


Pero no te quedes solamente con lo que se ve desde afuera. El interior de la basílica también merece muchísimo la pena.


Es bastante colorido y está lleno de detalles, pero hay uno que se lleva todas las miradas: el retablo de Veit Stoss, uno de los grandes tesoros del arte gótico tardío europeo.


El retablo fue realizado entre 1477 y 1489 y representa distintas escenas de la vida de la Virgen María y de Cristo. Cuando sus puertas están abiertas, podés ver las grandes figuras talladas en madera y policromadas, con la escena central de la Dormición de la Virgen rodeada por los apóstoles. El conjunto mide aproximadamente 13 metros de alto por 11 de ancho, así que no es precisamente un retablo que pase desapercibido.



Retablo de la Basílica de Santa María. Impresionante.
Retablo de la Basílica de Santa María. Impresionante.

Para cerrar, un pequeño consejo si estás pensando dónde alojarte: ojo con dormir justo al lado de la basílica. La ubicación es espectacular, pero el trompetista toca cada hora... también de noche. Y si sos de sueño liviano, después de un par de noches quizás empieces a tenerle un cariño bastante menor a esta tradición tan querida de Cracovia.



Torre del Antiguo Ayuntamiento


En la misma plaza vas a ver otra torre que sobresale por encima de los edificios: la Torre del Antiguo Ayuntamiento. Es lo que queda del antiguo ayuntamiento medieval de Cracovia y también se puede visitar.


La subida es otra alternativa para ver la Plaza del Mercado desde arriba y la entrada cuesta 22 PLN (unos US$5,60), un poco más que la de la torre de la Basílica de Santa María.


Torre del Ayuntamiento


Lonja de los Paños


En el medio de la Plaza del Mercado hay un enorme edificio alargado que prácticamente divide la plaza en dos: la Lonja de los Paños, o Sukiennice.


Si cuando escuchás “Lonja de los Paños” no sabés exactamente de qué estamos hablando, seguramente la reconozcas cuando la veas: es ese edificio con una galería interior cubierta, llena de pequeños puestos donde hoy se venden souvenirs, artesanías, joyas, objetos de madera y todo tipo de recuerdos de Cracovia.


Y sí, en cierto modo es ese “mercado techado de chucherías” que seguramente estés imaginando.



Muchos localcitos con souvenirs para la familia
Muchos localcitos con souvenirs para la familia

Su historia, de todas maneras, es bastante más interesante que la de un simple mercado de souvenirs. El edificio ocupa este lugar desde hace siglos y originalmente estaba relacionado con el comercio de telas y otros productos. Su ubicación en pleno centro de la plaza muestra la importancia que tuvo Cracovia como ciudad comercial.


Hoy, además de los puestos de recuerdos de la planta baja, en el piso superior funciona la Galería de Arte Polaco del siglo XIX del Museo Nacional.



Mały Rynek


A pocos metros de la Plaza del Mercado está Mały Rynek, literalmente “pequeño mercado”.


Es mucho más chico y tranquilo que el Rynek Główny y suele quedar un poco opacado por la plaza principal, pero vale la pena acercarse.


Dependiendo de la época del año podés encontrarte con mercados, puestos y actividades, y es un buen lugar para caminar sin la cantidad de gente que suele concentrarse en la plaza principal.



Calle Floriańska, Puerta de San Florián y Barbacana


Otra de las calles que vale la pena recorrer es Floriańska, que parte desde la zona de la Plaza del Mercado y conduce hacia la Puerta de San Florián.


La puerta formaba parte de las antiguas murallas defensivas de la ciudad y es una de las pocas partes de aquel sistema que todavía se conservan.


Justo más adelante se encuentra la Barbacana, una antigua construcción defensiva circular que protegía uno de los accesos a Cracovia.


No diríamos que necesitás dedicarle muchísimo tiempo, pero si estás recorriendo el centro histórico con calma, es un paseo fácil de incorporar.



Puerta de San Florián
Puerta de San Florián

Free tour por el centro histórico



Nosotros hicimos un free tour por el centro histórico y nos pareció una muy buena manera de entender Cracovia.


Además de recorrer lugares como Wawel, Grodzka, la Plaza del Mercado y algunas de las iglesias, el guía fue contando historias que ayudan a entender mejor la ciudad.


Una de las cosas que más nos llamó la atención fue la rivalidad entre Cracovia y Varsovia.


Cracovia fue durante siglos el principal centro político y cultural del reino polaco, pero a comienzos del siglo XVII la corte real se trasladó a Varsovia. Con el tiempo, Varsovia terminó consolidándose como la capital del país.


Y si te cruzás con un cracoviano dispuesto a hablar del tema, vas a descubrir que esa rivalidad todavía está bastante presente.



Teatro Juliusz Słowacki


Cerca de la zona de la Puerta de San Florián vas a encontrar el Teatro Juliusz Słowacki, uno de los edificios más bonitos de esta parte de la ciudad.


Aunque no tengas pensado entrar a una función, vale la pena detenerse a mirarlo. Su fachada es monumental y destaca bastante entre los edificios de la zona.



Planty: el paseo verde que rodea el centro histórico


Uno de nuestros lugares favoritos de Cracovia fue Planty.


Si mirás un mapa del centro histórico vas a notar algo curioso: hay una enorme franja verde que prácticamente rodea toda la ciudad vieja.


Ese es Planty.


El parque ocupa el espacio donde antiguamente estaban las murallas y las fortificaciones que rodeaban la ciudad.


Hoy es un lugar perfecto para caminar, salir a correr, sentarte un rato o simplemente escapar del movimiento del centro.


Nosotros lo disfrutamos muchísimo porque después de varias horas caminando entre turistas, iglesias y calles empedradas, encontrarte de repente rodeado de árboles cambia completamente el ritmo.


Y si te gusta parar a tomar un café, también vas a encontrar varios lugares alrededor del parque.



Barrio judío de Cracovia: Kazimierz


Una de las zonas que más recomendamos conocer es Kazimierz, el antiguo barrio judío de Cracovia.


Y acá hay una aclaración importante porque es fácil confundirse: Kazimierz y el antiguo gueto de Cracovia no son el mismo lugar.


La comunidad judía de Cracovia tiene una historia de aproximadamente 700 años y Kazimierz fue durante siglos uno de sus principales centros. El gueto creado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial estaba, en cambio, al otro lado del río Vístula, en el actual distrito de Podgórze.


Hoy Kazimierz combina esa historia con bares, restaurantes, cafés, galerías y calles que tienen un ambiente completamente diferente al del centro histórico.



Cementerio de la Sinagoga Remuh
Cementerio de la Sinagoga Remuh


Sinagoga Remuh y cementerio


Dentro de Kazimierz hay varias sinagogas que se pueden visitar.


Una de las más conocidas es la Sinagoga Remuh, asociada al rabino y erudito Moses Isserles, conocido como Remuh.


Junto a la sinagoga se encuentra el antiguo cementerio judío, uno de los lugares que ayudan a entender la importancia que tuvo esta comunidad en la historia de Cracovia.


Si te interesa conocer esta parte de la ciudad, nosotros recomendamos hacer un free tour por el Barrio Judío de Cracovia. La explicación de un guía ayuda muchísimo a entender lo que estás viendo y, sobre todo, a diferenciar la historia de Kazimierz de la del antiguo gueto.



Puente del Padre Bernatek: de Kazimierz a Podgórze


Para continuar hacia la zona del antiguo gueto podés cruzar el Puente del Padre Bernatek, que une Kazimierz con Podgórze.


Pero antes de cruzarlo vale la pena entender qué es Podgórze, porque no es simplemente “el barrio que queda del otro lado del río”.


Podgórze es un distrito situado al sur del Vístula y fue precisamente allí donde los nazis establecieron el gueto de Cracovia en 1941, trasladando allí a la población judía que había sido expulsada de otras zonas de la ciudad.


Por eso, esta parte del recorrido cambia bastante de tono.


El Puente del Padre Bernatek es peatonal y se convirtió en uno de los puntos más reconocibles de esta zona gracias a las esculturas de acróbatas que parecen estar suspendidas sobre el puente. Son obras del artista Jerzy Kędziora.


El puente conecta directamente Kazimierz con Podgórze, por lo que resulta una forma muy agradable de pasar de un barrio al otro caminando junto al río.



Puente del Padre Bernatek


El antiguo gueto de Cracovia


Una vez que cruzás hacia Podgórze, podés continuar hacia la zona del antiguo gueto.


Uno de los lugares más importantes es Plac Bohaterów Getta, la Plaza de los Héroes del Gueto.


Hoy hay allí una instalación formada por numerosas sillas vacías. La imagen puede parecer sencilla, pero representa simbólicamente las pertenencias y los muebles que quedaron atrás cuando las familias judías fueron obligadas a abandonar sus casas.



Edificio con impactos de bala, vestigios de la guerra
Edificio con impactos de bala, vestigios de la guerra

También se conservan algunos fragmentos de los antiguos muros del gueto. Los nazis obligaron a los propios judíos a construirlos con una forma inspirada en las lápidas judías, como parte de la simbología y la humillación a la que fueron sometidos.


Es una zona que invita bastante más a la reflexión que a la típica visita turística, y creemos que vale la pena recorrerla con calma.



Muros del antiguo gueto con forma de lápidas
Muros del antiguo gueto


Fábrica de Oskar Schindler



Muy cerca de esta zona está la antigua fábrica de Oskar Schindler.


Y acá también conviene hacer una aclaración: no es un museo dedicado exclusivamente a Schindler ni a su fábrica.


El museo cuenta principalmente qué ocurrió en Cracovia durante la ocupación nazi y cómo cambió la vida de la población de la ciudad, especialmente de la comunidad judía. La figura de Schindler aparece, por supuesto, y hay una parte dedicada a su historia, pero el recorrido es bastante más amplio.


Nos parece una visita especialmente recomendable si te interesa entender todo lo que venís viendo en Kazimierz y Podgórze.


Eso sí: suele ser un museo bastante concurrido, por lo que conviene organizar la visita con cierta anticipación.



Excursiones desde Cracovia


Una de las grandes ventajas de visitar Cracovia es que desde la ciudad podés hacer varias excursiones muy importantes.


Las dos que consideramos prácticamente imprescindibles son Auschwitz-Birkenau y las Minas de Sal de Wieliczka.


Eso también es lo que hace que recomendemos no pensar en Cracovia solamente como una escapada de un día.


Auschwitz-Birkenau


El antiguo campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau se encuentra a unos 70 kilómetros de Cracovia.


Es una visita completamente diferente a todo lo demás que vas a hacer durante el viaje.


No es una excursión para “tachar” de una lista, sino un lugar para recorrer con tiempo, escuchar las explicaciones y asimilar lo que ocurrió allí.


La visita permite comprender de una manera mucho más concreta la dimensión del Holocausto y las atrocidades cometidas por el régimen nazi.


Nosotros recomendamos reservar prácticamente un día para esta excursión y evitar combinarla con demasiadas cosas después. Es una visita que probablemente necesites procesar con calma.




Minas de Sal de Wieliczka


La otra excursión clásica son las Minas de Sal de Wieliczka, situadas muy cerca de Cracovia.


Y esta visita no tiene absolutamente nada que ver con Auschwitz.


Acá vas a bajar varios cientos de metros bajo tierra y recorrer parte de una enorme red de túneles y cámaras excavadas durante siglos.


La sal fue durante mucho tiempo un recurso extremadamente valioso para Polonia, una especie de “oro blanco” que generó enormes riquezas para el reino.


Lo más impresionante es que muchas partes de la mina fueron trabajadas directamente por los propios mineros y se pueden ver esculturas, capillas, relieves y paredes hechas de sal.


Uno de los espacios más famosos es la Capilla de Santa Kinga, completamente decorada con elementos tallados en sal.


Es una visita muy diferente y, si tenés tiempo, nos parece que vale muchísimo la pena.



¿Cuántos días dedicarle a Cracovia?


Acá creemos que vale la pena ser generoso con el tiempo.

Mucha gente visita Cracovia en un solo día, pero nosotros no lo recomendaríamos, salvo que no tengas otra opción.


Con un día completo podés recorrer buena parte del centro histórico: Wawel, la calle Grodzka, la Plaza del Mercado, la Basílica de Santa María, la Lonja de los Paños, la calle Floriańska, el parque Planty, el barrio judío y el antiguo gueto.


Con dos noches, ya podés empezar a recorrer la ciudad con más calma y sumar algunas visitas al interior, como el Castillo de Wawel, la catedral, alguna de sus iglesias y la Fábrica de Schindler.


Si además querés visitar Auschwitz, nosotros le dedicaríamos al menos tres noches a Cracovia. Y si también querés conocer las Minas de Sal de Wieliczka, lo ideal sería contar con cuatro noches.



Dónde alojarse en Cracovia


Para una primera visita, creemos que la mejor zona para alojarse es dentro del área que rodea Planty, especialmente entre la Plaza del Mercado y Wawel.


Desde ahí podés hacer prácticamente todo el centro histórico caminando y también tenés bastante cerca Kazimierz.


Otra opción interesante es justamente Kazimierz, sobre todo si te gusta tener bares y restaurantes cerca y preferís un ambiente un poco más relajado por la noche.


Eso sí: si elegís alojamiento cerca de la Basílica de Santa María, prestá atención a la insonorización.


Puede parecer una ubicación perfecta —y lo es— hasta que descubrís que el trompetista toca cada hora.


Y cuando decimos cada hora, queremos decir cada hora.







Cracovia fue una ciudad que nos gustó mucho porque combina varias cosas que no siempre aparecen juntas: un centro histórico fácil de recorrer caminando, edificios preciosos, plazas enormes, parques, un río, barrios con mucha personalidad y, además, lugares de enorme importancia histórica a pocos kilómetros.


Pero creemos que lo mejor es no intentar meter todo en un día.


Dale tiempo para caminar sin rumbo, sentarte en Planty, tomar algo en Kazimierz, acercarte al Vístula al atardecer y mirar Wawel desde el río.


Y después sí, entrá a sus iglesias, recorré sus museos, conocé la historia de Kazimierz y Podgórze y reservá tiempo para las excursiones.


Porque si algo nos quedó claro después de visitar Cracovia es que la ciudad tiene bastante más para ofrecer que su famosa Plaza del Mercado.


¡Sigamos viajando!

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