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Cuevas de Tapolca: una aventura subterránea en los alrededores del lago Balatón

  • Foto del escritor: vandeados - Flor y Juan
    vandeados - Flor y Juan
  • hace 2 horas
  • 4 min de lectura

Nos desviamos un poco de la costa del lago Balatón para hacer una excursión bastante peculiar. Nuestro destino fue Tapolca, un pequeño pueblo que, para nuestra sorpresa, nos impresionó de una manera muy grata.


El centro de la localidad tiene uno de esos rincones que invitan a bajar el ritmo. No se trata simplemente de un estanque, sino del Malom-tó o Lago del Molino, un pequeño lago alimentado por manantiales y conectado con cursos de agua que atraviesan esta bonita zona del pueblo. Sus aguas transparentes están llenas de peces de colores, entre los que destacan especialmente los naranjas.



Juan remando en las cuevas de Tapolca
Juan en las Cuevas de Tapolca


El agua continúa su camino junto a zonas verdes y un agradable parque, creando un entorno precioso para pasear tranquilamente. Es hermoso caminar por allí, observar los peces nadando y disfrutar de un ambiente que, sinceramente, no esperábamos encontrar.


Antes o después de visitar las cuevas, nos parece una muy buena idea sentarse en alguno de los alrededores del lago para tomar algo o almorzar. Tapolca invita a no hacer las cosas con prisa, y creemos que disfrutar también de este rincón forma parte de la excursión.


Pero nosotros habíamos llegado hasta aquí por otro motivo: descubrir qué se esconde bajo las calles de esta pequeña localidad húngara.



Pueblo de Tapolca
Tapolca


Cuevas de Tapolca: qué son y qué se puede hacer


Las cuevas de Tapolca, conocidas oficialmente como la Cueva Lacustre de Tapolca, esconden bajo el pueblo un sorprendente mundo subterráneo. Fueron descubiertas en 1903 de manera completamente accidental, mientras se excavaba un pozo, y apenas diez años después comenzaron a recibir visitantes. Además, se convirtieron en la primera cueva de Hungría adaptada al turismo con iluminación eléctrica.


Lo más llamativo es que bajo Tapolca existe un amplio sistema de cavidades. La Cueva Lacustre de Tapolca tiene una longitud conocida de varios kilómetros, aunque la parte preparada para la visita turística es mucho más pequeña: unos 250 metros en total, de los cuales aproximadamente 70 metros son secos y 180 metros se recorren sobre el agua en bote.



Cuevas de Tapolca en barco: la mejor parte de la visita


La gran estrella del recorrido es, sin duda, el pequeño bote que nos permite navegar por el lago subterráneo. La zona navegable tiene aproximadamente 180 metros y realiza un recorrido circular por una parte de las cuevas.


La sensación es realmente especial. Después de descender a las entrañas de la tierra, llega el momento de subir a un pequeño bote, con capacidad para dos personas, y avanzar por los estrechos canales subterráneos.


Por momentos los pasajes son bastante angostos y el techo queda muy cerca de la cabeza, por lo que hay que agacharse un poco para pasar. No diríamos que sea la mejor experiencia para una persona con mucha claustrofobia, aunque justamente esa cercanía con las paredes de la cueva es parte de su encanto.


En algunos tramos hay que remar y, en otros, incluso resulta más cómodo impulsarse suavemente con las manos. No hace falta hacer un gran esfuerzo físico: lo importante es avanzar despacio y disfrutar del entorno.


El agua, iluminada en distintos puntos, adquiere unos tonos transparentes y azulados que hacen que por momentos parezca que estamos dentro de una película de aventuras. Navegar bajo un pueblo, rodeados de roca y con esa sensación de estar descubriendo un lugar escondido, es sin duda lo que hace especial la visita.


Eso sí, el recorrido en bote es bastante corto. Si uno avanza rápidamente, en unos diez minutos puede haber terminado. Por eso nuestro consejo es claro: no hay que tener ninguna prisa. No hace falta remar como si estuviéramos compitiendo en una regata, porque la experiencia se termina antes de lo que nos gustaría.





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Centro de visitantes y duración de la experiencia


La visita no consiste únicamente en subir al bote. Las cuevas cuentan con un centro de visitantes, inaugurado en 2015, donde se explica la historia y la formación de este sistema subterráneo a través de diferentes salas y exposiciones relacionadas con el karst y el mundo de las cuevas.


En total, la visita a las Cuevas y al Centro de Visitantes de la Cueva Lacustre de Tapolca suele llevar alrededor de una hora y media.


En cuanto al precio, la entrada para adultos cuesta actualmente 5.000 HUF, aunque las tarifas y los horarios pueden cambiar. Además, las entradas pueden agotarse, especialmente en temporada alta, por lo que recomendamos consultar la información actualizada antes de ir.


Para consultar horarios, precios y disponibilidad, pueden visitar la página oficial.



Centro de visitantes de las cuevas de Tapolca
Centro de visitantes


Pasear por las cuevas en bote es una experiencia genial, aunque el recorrido es muy corto y, si la visita se hace a las apuradas, creemos que puede no resultar un plan tan espectacular.


Sin embargo, si se combina con un paseo tranquilo por Tapolca, un rato junto al Lago del Molino y quizás un almuerzo antes o después de entrar a las cuevas, la excursión gana muchísimo.


A nosotros nos encantó la sensación de estar bajo tierra, avanzar lentamente por esos pasajes estrechos y navegar por un lago escondido bajo las calles del pueblo. No es una visita para pasar todo el día, pero sí una experiencia diferente y muy recomendable para incluir en una ruta por la zona del lago Balatón y sus alrededores.


Las cuevas de Tapolca son, al fin y al cabo, uno de esos lugares que demuestran que muchas veces vale la pena desviarse un poco del camino principal.


¡Sigamos viajando!






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