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Qué ver en Dubrovnik: los imprescindibles

  • Foto del escritor: vandeados - Flor y Juan
    vandeados - Flor y Juan
  • hace 4 horas
  • 10 Min. de lectura

Ubicada sobre la costa del Adriático, Dubrovnik tiene esa belleza que cuesta explicar con palabras. Es una ciudad de piedra clara, tejados rojizos y un mar azul que cambia de intensidad con la luz del día. Pero lo que realmente la vuelve especial no es solo su estética; es su historia.



Juan con vistas de la ciudad desde las murallas
Desde las murallas, las vistas son magníficas


Durante siglos fue la República de Ragusa, una pequeña pero extraordinaria ciudad-estado marítima que supo moverse con inteligencia política entre gigantes como la República de Venecia y el Imperio Otomano. Mientras muchos territorios europeos cambiaban de manos con la guerra, Dubrovnik apostó por la diplomacia, el comercio y el control de su propio destino.


Fue un puerto próspero, un centro cultural y un ejemplo de organización social avanzada para su época. Su flota mercante dominaba rutas del Mediterráneo y su legislación incluía normas comerciales y sanitarias muy adelantadas.


Pero la historia de Dubrovnik también tiene cicatrices. El terremoto de 1667 fue uno de los episodios más devastadores de su pasado. La ciudad medieval prácticamente desapareció y se calcula que murieron alrededor de 5.000 personas. Más tarde, en 1991, durante la Guerra de Independencia de Croacia, la ciudad volvió a ser bombardeada en el marco del asedio que marcó profundamente a su población.


Lo sorprendente de Dubrovnik es su resiliencia. La ciudad renació con un trabajo de restauración meticuloso que respetó su espíritu original.

Hoy caminas por sus calles y sentís que la historia todavía respira.





La mejor forma de empezar: un tour y un pase



¿Qué ver en Dubrovnik? Antes de perderte entre callejones, vale mucho la pena hacer un tour guiado o un free tour. Dubrovnik no se disfruta solo mirando edificios; se disfruta entendiendo por qué cada piedra está donde está.


Aprender cómo funcionaba la antigua república cambia totalmente la experiencia. Después del tour, mucho cobra sentido.


Otro aliado es el Dubrovnik Pass, que incluye el acceso a las murallas y a varios monumentos históricos. Los precios suelen arrancar en 20 € en temporada baja y cerca de 40 € en temporada alta para el pase diario, con opciones de tres y siete días. Te pasamos el link de la página oficial para que saques tus tickets.


La ciudad puede verse en un día intenso, pero quedarse al menos dos o tres noches es lo ideal. Incluso, si podés, hospedarte dentro del casco histórico es una experiencia distinta: caminar de noche cuando la multitud desaparece y el mármol refleja la luz de las farolas tiene algo casi mágico.





Qué ver en Dubrovnik, entre murallas, mar y siglos de historia



Murallas de Dubrovnik: un recorrido imprescindible


Las murallas son uno de los símbolos más importantes de Dubrovnik y una de las experiencias que no deberían faltar en la visita a la ciudad.

El circuito completo tiene cerca de dos kilómetros y en algunos puntos alcanza unos 25 metros de altura, lo que permite observar el casco histórico desde arriba y entender la distribución de la ciudad. Desde las murallas se ven los tejados rojizos alineados, las torres defensivas y el mar Adriático rodeando el centro histórico.

El recorrido suele tomar entre dos y tres horas si se hace con tranquilidad, ya que hay bastiones, torres y sectores donde vale la pena detenerse para mirar el paisaje o sacar fotos.

Durante el verano el calor puede ser fuerte porque hay tramos con poca o ninguna sombra. Por eso se recomienda hacer la caminata temprano por la mañana o cerca del atardecer, aunque en estos horarios suele haber más visitantes.


Incluido con el Dubrovnik Pass





Puerta de Pile y la Fuente de Onofrio


La Puerta de Pile es probablemente la entrada más icónica al casco histórico. Cruzar el puente de piedra y atravesar el sistema de doble puerta es como cambiar de siglo en un solo paso.


A pocos metros aparece la Fuente de Onofrio, construida en el siglo XV para llevar agua potable desde unos 12 kilómetros de distancia.


Lo curioso es que todavía funciona y el agua es potable. Los 16 mascarones tallados que rodean la fuente se han convertido en un clásico punto de encuentro de viajeros y locales.





Monasterio Franciscano de Dubrovnik: farmacia medieval y silencio de claustro


El Monasterio Franciscano de Dubrovnik es uno de los espacios más tranquilos del casco histórico.


Su claustro, compuesto por 120 columnas cuidadosamente decoradas, invita a caminar despacio y a apartarse un momento del gentío. Dentro del complejo funciona una de las farmacias más antiguas de Europa, fundada en 1317 y considerada la tercera farmacia en funcionamiento continuo más antigua del continente.


En el interior se conservan frascos antiguos, instrumentos históricos y registros de recetas medievales que muestran cómo se practicaba la medicina siglos atrás. Es un lugar donde se percibe el paso del tiempo y la historia de la ciudad.


Incluido con el Dubrovnik pass



Stradun: la calle principal y el corazón social de Dubrovnik


La Stradun es la arteria principal del casco histórico. Une la Puerta de Pile con la Torre del Reloj de Dubrovnik y funciona como el eje social de la ciudad.


Desde el punto de vista arquitectónico, Stradun tiene una particularidad interesante. Después del terremoto de 1667, que destruyó gran parte de la Dubrovnik medieval, la ciudad fue reconstruida siguiendo un plan relativamente uniforme. Por eso los edificios que bordean la calle principal presentan una altura y un estilo similares, con influencia barroca, generando esa sensación de armonía visual que distingue al casco histórico.


La calle está cubierta con una piedra caliza clara que, con el paso de los siglos y el tránsito constante de personas, se volvió lisa y brillante.


Llena de locales, bares y restaurantes. Y gente, por supuesto.



Stradun
Stradun: desde la Puerta de Pile hasta la torre del Reloj (al fondo)


Los gatos de Dubrovnik: pequeños guardianes de la ciudad


Un detalle que suele sorprender a los visitantes es la presencia de gatos en todo el casco histórico.

Desde el siglo XIV, los gatos forman parte de la cultura local porque ayudaron a controlar la población de ratas, un problema serio durante las epidemias de peste negra que afectaron a Europa. Con el tiempo, la ciudad desarrolló una relación simbólica con ellos y hoy son alimentados y cuidados por los habitantes.

Se los puede ver descansando sobre escaleras de piedra, en patios interiores o tomando sol en los muros cálidos de la tarde. No son animales salvajes ni molestos; forman parte del paisaje cotidiano de Dubrovnik.



gato en Dubrovnik


Plaza Luža y los símbolos de la antigua república


La Plaza Luža es uno de los espacios históricos más representativos del casco antiguo de Dubrovnik. Durante la época de la República de Ragusa funcionaba como un verdadero centro político y social: aquí se realizaban anuncios oficiales, se proclamaban decisiones del gobierno y se concentraba buena parte de la vida pública de la ciudad.


En el centro de la plaza se encuentra la Columna de Orlando, considerada la escultura pública más antigua de Dubrovnik. Fue instalada en el siglo XV y representa al caballero legendario Roland, héroe de las tradiciones épicas medievales europeas.


Iglesia de San Blas
Iglesia de San Blas

La figura de Orlando tenía un fuerte significado político para la antigua república. Simbolizaba la libertad y la autonomía de la ciudad: mientras la bandera con su imagen permanecía izada, Dubrovnik se consideraba independiente. Además, la columna era el lugar donde se anunciaban decretos oficiales y decisiones importantes para los habitantes.


Frente a ella se levanta la Iglesia de San Blas, dedicada al patrono de la ciudad, San Blas. En su interior se conserva una estatua que sobrevivió al terremoto de 1667, donde el santo aparece sosteniendo una pequeña maqueta de Dubrovnik como símbolo de protección.


Muy cerca está la Torre del Reloj de Dubrovnik, donde las figuras de bronce conocidas como Maro y Baro golpean la campana cada hora mediante un mecanismo medieval de engranajes. Las piezas originales del siglo XV se conservan hoy en el Palacio Sponza.


El propio Palacio Sponza forma parte del conjunto arquitectónico de la plaza. Su fachada combina elementos góticos y renacentistas, y a lo largo de los siglos fue aduana, banco, casa de la moneda y centro de comercio. Es uno de los pocos edificios que sobrevivió al terremoto de 1667 sin daños estructurales graves. Actualmente alberga el archivo histórico de la ciudad y su patio puede visitarse de forma gratuita.



Plaza Gundulić: mercado y palomas al mediodía


La Plaza Gundulić es un espacio abierto que combina historia y vida local. Debe su nombre a Ivan Gundulić, uno de los poetas más importantes de Dubrovnik y una figura central de la cultura barroca de la ciudad.


Gundulić fue un noble y escritor que vivió en el siglo XVII y cuya obra reflejó las ideas de libertad, identidad eslava y orgullo cultural en un contexto histórico marcado por la presencia de grandes imperios en la región. Es considerado uno de los máximos representantes de la literatura croata barroca.


Durante la mañana, la plaza suele funcionar como un pequeño mercado al aire libre donde se venden frutas, verduras, miel, licores tradicionales y artesanías regionales. Al mediodía existe una tradición curiosa: algunas personas alimentan a las palomas de la plaza. Esto atrae a muchas aves al mismo tiempo, generando un espectáculo que puede resultar simpático para algunos viajeros y un poco incómodo para otros. Si no te gustan demasiado las palomas, puede ser mejor evitar ese horario porque se concentran en gran cantidad.


En el centro de la plaza se encuentra la estatua de Gundulić, que recuerda el legado cultural del poeta y su importancia en la historia de la ciudad.





Palacio del Rector: el poder bajo control


El Palacio del Rector fue la residencia del rector, la máxima autoridad ejecutiva de la República de Ragusa.

El mandato duraba solo un mes, una medida pensada para evitar la concentración de poder y reducir tensiones entre las familias nobles que gobernaban la ciudad. Además, el rector no podía abandonar el edificio sin autorización del Senado, lo que aseguraba un sistema político cuidadosamente controlado.


Hoy el palacio funciona como museo histórico y está incluido en el Dubrovnik Pass. En su interior se pueden recorrer salas con mobiliario original, retratos de nobles, documentos que explican el funcionamiento institucional de la república e incluso una antigua prisión en la planta baja.



Catedral, monasterios y arte sacro en Dubrovnik


La Catedral de la Asunción de la Virgen María se construyó en el siglo XVIII sobre los restos de una iglesia románica que fue destruida por el terremoto de 1667.

Es un edificio barroco con una gran cúpula gris azulada que se destaca en el perfil urbano, aunque no domina visualmente la ciudad como las murallas o algunas fortalezas. Desde ciertos puntos elevados, como las murallas, se distingue claramente entre los tejados rojizos.


Cúpula de la Catedral
Cúpula de la Catedral

En su interior se conserva un importante tesoro religioso que incluye reliquias de San Blas elaboradas en oro y plata, además de pinturas atribuidas a maestros italianos como Tiziano.

La entrada a la catedral es gratuita. El acceso al tesoro tiene un costo aproximado de entre 2 y 3 euros.


Muy cerca de la Puerta de Ploče se encuentra el Monasterio Dominico de Dubrovnik, uno de los complejos religiosos más importantes de la ciudad. Su claustro gótico es considerado uno de los más fotogénicos del casco histórico, con arcos estilizados y un jardín central que contrasta con la piedra clara de los muros.


En su interior también funciona un museo con obras de arte sacro y piezas históricas. El costo de entrada suele rondar los 6 euros.




Isla de Lokrum: naturaleza a minutos del casco antiguo


Desde el Puerto Viejo de Dubrovnik salen barcos hacia la Isla de Lokrum.

La isla es un pequeño santuario natural con senderos boscosos, un jardín botánico y pavos reales que caminan libremente entre los visitantes. Es uno de los paseos más recomendables si querés combinar historia y naturaleza en el mismo viaje.

Entre sus puntos más conocidos están la playa nudista de Skrinja y el lago salado llamado Mrtvo More (“Mar Muerto”), una laguna conectada al mar ideal para nadar en aguas más tranquilas.


Tip práctico: llevar calzado tipo cangrejera (sandalias de agua). Las rocas pueden ser incómodas y resbaladizas.



El mundo de Game of Thrones y la Fortaleza Lovrijenac



Dubrovnik fue uno de los escenarios principales de Game of Thrones, representando a Desembarco del Rey durante varias temporadas.

Entre los puntos más reconocibles está la escalinata jesuita (ubicada junto a la Iglesia de San Ignacio), que se hizo mundialmente famosa por la escena del “Walk of Shame” de Cersei. También la imponente Fortaleza Lovrijenac fue utilizada como la Fortaleza Roja en distintas escenas de la serie.


La Fortaleza Lovrijenac se alza sobre un peñón de 37 metros de altura frente a la Puerta de Pile y fue clave en la defensa de la ciudad durante siglos. Desde esta posición estratégica se controlaba el acceso occidental y se protegían las murallas ante posibles ataques marítimos o terrestres.


Su estructura triangular incluye patios internos, un antiguo pozo y plataformas donde se ubicaban los cañones. En la entrada puede leerse la inscripción en latín: Non bene pro toto libertas venditur auro (“la libertad no se vende ni por todo el oro del mundo”), una frase que refleja el fuerte espíritu independentista de la antigua República de Ragusa.

La entrada a la fortaleza está incluida con el Dubrovnik Pass.



Playa de Banje


Si necesitás una pausa entre tanta historia y piedra, la Playa de Banje es la opción más accesible.

Está ubicada a pocos pasos de la Puerta de Ploče y es una de las playas más conocidas de Dubrovnik. Como muchas playas croatas, es de canto rodado y tiene aguas muy claras.

Desde la orilla se obtiene una de las vistas más clásicas de la ciudad amurallada y de la Isla de Lokrum. Es un buen lugar para relajarse unas horas.



Playa de Banje

Monte Srđ: la mirada desde arriba


El Monte Srđ se eleva 413 metros sobre Dubrovnik y ofrece una de las panorámicas más espectaculares de la región. Desde la cima se aprecia la ciudad amurallada completa, el puerto, Lokrum y el mar Adriático extendiéndose hacia el horizonte. Al atardecer, las vistas son impactantes.

La forma más sencilla de subir es mediante el Teleférico de Dubrovnik. El trayecto en sí ya ofrece muy buenas vistas. El teleférico original funcionaba desde 1969, pero fue destruido durante la Guerra de Independencia de Croacia en 1991, cuando la ciudad fue sitiada y bombardeada. En 2010 volvió a operar completamente renovado.

El precio del viaje ida y vuelta ronda los 30 euros.


También es posible subir caminando. El sendero tiene unos 2 a 2,5 km de subida constante en zigzag. La caminata puede tomar entre 45 minutos y 1 hora y media, dependiendo del ritmo. El terreno es rocoso, con muy poca sombra, por lo que en verano el calor puede hacerlo bastante exigente. Se recomienda subir temprano por la mañana o cerca del atardecer, llevar agua y usar zapatillas deportivas cómodas o botas de trekking.

Una buena opción es subir con el Teleférico y bajar caminando, apreciando las vistas (y un ahorro del 50%).


En la cima se encuentra la Fortaleza Imperial, que hoy alberga el Museo de la Guerra de Independencia con fotografías, mapas y testimonios del sitio de 1991. La visita ayuda a comprender un capítulo mucho más reciente y duro de la historia de la ciudad.


vista aérea de Dubrovnik
Vista de Dubrovnik y la Isla de Lokrum desde el Monte Srd


Dubrovnik, una ciudad que se disfruta despacio


Si algo aprende el viajero en Dubrovnik es que no conviene apurarse.

La ciudad puede recorrerse en un día intenso para ver lo esencial, pero realmente se disfruta cuando se le dedican al menos dos o tres noches. Caminarla en pleno movimiento diurno y luego recorrer sus calles cuando el silencio domina la piedra son experiencias bien distintas.

Dubrovnik es una de las ciudades más impactantes del Adriático. Pero más allá de su belleza, es un lugar que combina historia medieval, cicatrices recientes de guerra, vida local, mar y naturaleza en pocos kilómetros. Totalmente recomendable.


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