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Qué ver en Budapest: imprescindibles para una primera visita

  • Foto del escritor: vandeados - Flor y Juan
    vandeados - Flor y Juan
  • hace 16 minutos
  • 13 min de lectura

Budapest es una de esas ciudades que parece tenerlo todo. Una arquitectura monumental, un río que divide y a la vez une sus dos caras, miradores con algunas de las mejores vistas de Europa, barrios llenos de historia y una tradición termal que forma parte de su identidad desde hace siglos.



Parlamento de Budapest


Si estás organizando un viaje y te preguntas qué ver en Budapest, la respuesta no es sencilla porque la capital húngara tiene muchos lugares que merecen la pena. Sin embargo, después de recorrer sus calles, subir sus colinas, navegar por el Danubio y probar algunos de sus platos típicos, creemos que hay una serie de visitas que no deberían faltar en ningún primer viaje.


Budapest es una ciudad para caminarla sin demasiadas prisas. Una mañana puede empezar entre edificios históricos de Pest, continuar con un paseo por las alturas de Buda y terminar viendo cómo el Parlamento se ilumina mientras el Danubio refleja las luces de la ciudad.


Estos son los lugares que, para nosotros, forman parte de los grandes imprescindibles de Budapest.





El Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías: las mejores vistas de Budapest


Si hay un lugar que resume la belleza de Budapest, probablemente sea el conjunto formado por el Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías.


Situados sobre la colina de Buda, en la zona histórica del antiguo castillo, ofrecen una de las panorámicas más impresionantes de la ciudad. Desde sus terrazas se contempla el Danubio, el Parlamento húngaro, los puentes que unen Buda y Pest y toda la silueta urbana de la capital.


Iglesia de Matías
Iglesia de Matías

La Iglesia de Matías es uno de los templos más importantes de Hungría. Aunque sus orígenes se remontan al siglo XIII, el edificio que vemos actualmente es fruto de numerosas reconstrucciones a lo largo de los siglos. Su nombre hace referencia al rey Matías Corvino, uno de los monarcas más importantes de la historia húngara, que gobernó durante el siglo XV y convirtió al país en una de las potencias más destacadas de Europa Central.


Además de ser un lugar de culto, la iglesia tuvo un papel importante en la historia del país. Allí se celebraron coronaciones reales y, durante la época otomana, llegó incluso a funcionar como mezquita.


Justo al lado aparece el Bastión de los Pescadores, uno de los rincones más fotografiados de Budapest. Aunque su aspecto parece sacado de una fortaleza medieval, en realidad fue construido entre finales del siglo XIX y comienzos del XX como parte de las celebraciones por el milenario de la llegada de los magiares a la cuenca de los Cárpatos.


Sus siete torres representan a las siete tribus magiares que fundaron Hungría en el año 895. La construcción recibió su nombre porque antiguamente esta zona de la muralla era defendida por pescadores, encargados de proteger este sector de la ciudad.



Iglesia de Matías, estatua de San Esteban I y el Bastión de los Pescadores
Iglesia de Matías, estatua de San Esteban I y el Bastión de los Pescadores

Aunque la zona inferior del bastión es gratuita, algunas de las terrazas superiores tienen acceso de pago durante determinados horarios. Un buen truco para ahorrar es visitar las Torres superiores gratis antes de las 9:00 h y después de las 19:00 h en temporada baja, o después de las 21:00 h durante la temporada alta (de junio a septiembre).


Nuestro consejo es acercarse temprano por la mañana o al atardecer.



El Castillo de Buda, historia y miradores sobre el Danubio


Después de recorrer el Bastión de los Pescadores, basta caminar unos minutos para llegar al Castillo de Buda, otro de los grandes símbolos de la ciudad.


El castillo fue durante siglos la residencia de los reyes húngaros y domina la ciudad desde lo alto de la colina. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando se construyó una fortaleza después de las invasiones mongolas, aunque el complejo fue destruido y reconstruido varias veces a lo largo de la historia.


Actualmente alberga importantes instituciones culturales, como la Galería Nacional Húngara, el Museo de Historia de Budapest y la Biblioteca Nacional Széchényi.



Vista del Castillo de Buda desde Pest
Vista del Castillo de Buda desde Pest

¿Merece la pena entrar al castillo? Depende del tipo de viajero. Si te interesa la historia húngara o los museos, seguramente encontrarás mucho contenido interesante en su interior. Sin embargo, si dispones de poco tiempo, creemos que lo más imprescindible es recorrer sus patios, pasear por sus alrededores y disfrutar de las vistas que ofrece sobre Pest y el Danubio.


Uno de los rincones más bonitos del complejo es la Fuente de Matías, una espectacular fuente escultórica que representa una escena de caza protagonizada por el rey Matías Corvino. Por su belleza y ubicación, muchos la consideran una de las fuentes más bonitas de Budapest.


Para llegar hasta la zona del castillo existe el famoso funicular histórico que conecta con el Puente de las Cadenas. Es una experiencia popular entre los visitantes, aunque personalmente no lo consideramos imprescindible: el recorrido dura muy pocos minutos y el precio puede resultar elevado para el tiempo que se pasa dentro.

En cambio, recomendamos subir caminando y disfrutar del camino y de los diferentes puntos panorámicos.



La Colina Gellért y la Estatua de la Libertad: otro mirador espectacular


Si buscas otra perspectiva diferente de Budapest, la Colina Gellért es una de las mejores opciones.


Situada al sur de la zona del castillo, esta colina ofrece una de las vistas más completas de la ciudad. Desde arriba se puede observar el recorrido del Danubio, los puentes, el Parlamento, la colina de Buda y prácticamente toda la extensión urbana de Budapest.


En la cima se encuentra la Estatua de la Libertad, levantada en 1947 para conmemorar la liberación de Hungría durante la Segunda Guerra Mundial. Con sus brazos elevados hacia el cielo, se convirtió con el paso de los años en uno de los símbolos más reconocibles de la capital.


A los pies de la colina se encuentran las históricas Termas Gellért, famosas por su espectacular arquitectura art nouveau y por haber sido durante décadas uno de los baños termales más elegantes de Budapest.


Actualmente están en proceso de remodelación y está previsto que vuelvan a abrir sus puertas en 2028. Aunque hoy no se pueden visitar, su historia y su arquitectura siguen formando parte del patrimonio termal de la ciudad.


Después de conocer las alturas de Buda, toca volver al nivel del río para descubrir Budapest desde otra perspectiva: el Danubio.



Vista desde lo alto de la Colina Gellert


Un paseo en barco por el Danubio: la mejor postal de Budapest


Hay muchas formas de conocer Budapest, pero pocas tan especiales como verla desde el agua.


El Danubio no es simplemente un río que atraviesa la ciudad; es el elemento que define su paisaje. A un lado queda Buda, con sus colinas, el Castillo y el Bastión de los Pescadores. Al otro, Pest, con el Parlamento, las grandes avenidas y la vida urbana.


Hacer un paseo en barco al atardecer fue, para nosotros, una de las mejores experiencias del viaje. Elegimos un tour con bebidas ilimitadas y la verdad es que fue espectacular. Mientras el sol comenzaba a bajar, la ciudad iba cambiando de colores hasta que llegó uno de los momentos más esperados: ver el Parlamento iluminado desde el Danubio.


La imagen del edificio reflejado en el agua, acompañado por los puentes iluminados y las colinas de Buda al fondo, es una de esas postales que justifican por sí solas una visita a Budapest.


Hay muchas opciones diferentes de paseos en barco, desde recorridos cortos durante el día hasta experiencias nocturnas con cena o música. Si solo tuvieras que elegir uno, nosotros intentaríamos hacerlo al atardecer, cuando la ciudad empieza a encender sus luces.


Paseo en barco con bebidas ilimitadas


El Parlamento de Budapest, el gran símbolo de la ciudad


Pocas imágenes representan tanto a Budapest como la del Parlamento húngaro junto al Danubio.


Construido entre 1885 y 1904, este enorme edificio de estilo neogótico es uno de los parlamentos más grandes del mundo y una auténtica obra maestra arquitectónica. Su fachada, sus torres y su ubicación junto al río hacen que sea imposible pasar por la ciudad sin detenerse a admirarlo.


El edificio fue construido durante la época del Imperio austrohúngaro, en un momento en el que Hungría buscaba demostrar su importancia política y cultural. Para su diseño se inspiraron en el Parlamento británico de Londres, aunque incorporando elementos propios de la tradición húngara.


La visita interior merece mucho la pena. Durante el recorrido se pueden conocer algunas de sus salas más importantes, caminar por la impresionante escalera principal, acceder a la sala de la cúpula y contemplar las Joyas de la Corona húngaras, entre ellas la histórica Corona de San Esteban.


Aunque desde fuera ya es espectacular, creemos que si tienes tiempo vale la pena hacer una visita guiada para conocer la historia que hay detrás de este edificio.




Los zapatos a orillas del Danubio, un homenaje a las víctimas del Holocausto


A pocos metros del Parlamento húngaro, caminando junto al Danubio, se encuentra uno de los monumentos más conmovedores de Budapest: Los zapatos a orillas del Danubio.


La obra está formada por 60 pares de zapatos de hierro colocados sobre la orilla del río. No representa una escena concreta, sino que busca recordar a los miles de judíos asesinados en Budapest durante la Segunda Guerra Mundial.


Durante el invierno de 1944-1945, miembros del partido fascista húngaro de la Cruz Flechada llevaron a cabo ejecuciones en esta zona. Antes de ser fusiladas, las víctimas eran obligadas a quitarse los zapatos, un objeto que en aquella época tenía un gran valor y podía ser reutilizado o vendido. Después, sus cuerpos eran arrojados al Danubio.


El monumento invita a detenerse unos minutos y reflexionar sobre uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente de Budapest. La sencillez de los zapatos vacíos, alineados frente al río, consigue transmitir una enorme fuerza simbólica.



Zapatos a orillas del danubio


La Basílica de San Esteban, uno de los grandes templos de Budapest


La Basílica de San Esteban es otro de los edificios que dominan el centro de Pest.

Dedicada al primer rey de Hungría, San Esteban I, es la iglesia más grande del país y uno de los templos más importantes de Budapest. Su construcción comenzó en 1851 y, debido a diferentes problemas estructurales y económicos, no se terminó hasta 1905.


Aunque nosotros no llegamos a entrar, es una visita que muchos viajeros consideran imprescindible. Su interior destaca por sus dimensiones, sus pinturas, sus detalles ornamentales y la reliquia de la mano derecha momificada de San Esteban, conocida como la Santa Diestra.


Además, su cúpula es uno de los mejores miradores del centro de Budapest, con una vista de 360 grados sobre la ciudad.



El Barrio Judío y la Gran Sinagoga: una visita imprescindible para entender Budapest


Una de las visitas que más nos sorprendió de Budapest fue el recorrido por el Barrio Judío.

Más allá de sus restaurantes, bares y ambiente nocturno actual, esta zona guarda una historia profunda y, en muchos momentos, dolorosa. Durante la Segunda Guerra Mundial, aquí se estableció el gueto judío de Budapest, donde miles de personas fueron confinadas en condiciones extremas antes de las deportaciones y asesinatos cometidos durante el Holocausto.


Gran Sinagoga de Budapest
Gran Sinagoga

Nosotros hicimos un tour gratuito (a la gorra) con Civitatis y fue una experiencia muy recomendable. El guía nos explicó no solo la historia del barrio, sino también cómo los diferentes acontecimientos del siglo XX marcaron profundamente la identidad de Budapest.


Uno de los lugares centrales de la visita es la Gran Sinagoga de Budapest, también conocida como Sinagoga de la calle Dohány. Construida en el siglo XIX en estilo morisco, es la sinagoga más grande de Europa y la segunda más grande del mundo por capacidad, con espacio para alrededor de 3.000 personas. Su importancia no se limita únicamente a sus dimensiones: el complejo representa uno de los centros judíos más importantes del continente y conserva una parte fundamental de la historia de la comunidad judía húngara.


El conjunto incluye también el Museo Judío, el cementerio y el emotivo Árbol de la Vida, un memorial dedicado a las víctimas húngaras del Holocausto. Más que una simple visita arquitectónica, conocer la Gran Sinagoga permite comprender una parte esencial de la historia reciente de Budapest y de su comunidad judía.



Los Ruin Bars: una experiencia que solo podía ocurrir en Budapest


Hablar de Budapest y no mencionar los ruin bars sería dejar fuera una de las experiencias más características de la ciudad.

Estos bares nacieron a comienzos de los años 2000, cuando algunos emprendedores comenzaron a recuperar edificios abandonados del antiguo barrio judío y transformarlos en espacios de encuentro, cultura y ocio.


El resultado es difícil de explicar: patios interiores, muebles reciclados, objetos antiguos, luces de colores, arte urbano y una mezcla de estilos que convierte cada rincón en algo diferente.

Nuestro favorito fue Szimpla Kert, probablemente el ruin bar más famoso de Budapest. Más que un simple bar, es un lugar para recorrer, descubrir habitaciones distintas y disfrutar del ambiente.


Aunque existen muchos otros, creemos que entrar al menos una vez en un ruin bar forma parte de la experiencia de conocer la ciudad.


Artículo relacionado: qué son los ruin bars de Budapest


El Mercado Central y los sabores de Hungría


El Gran Mercado Central es otro de esos lugares que merece una parada, aunque no sea una visita que ocupe varias horas.

El edificio, construido a finales del siglo XIX, ya sorprende desde fuera con su estructura de hierro y su característico tejado de cerámica Zsolnay. Pero también vale la pena entrar para admirar su interior.

En la planta baja encontrarás productos locales, paprika, embutidos, quesos y otros ingredientes típicos de la gastronomía húngara. En la planta superior se concentran muchos puestos de souvenirs, artesanías y algunos lugares donde probar platos tradicionales.


Es un buen sitio para comprar algún recuerdo del viaje o simplemente dar una vuelta y conocer una parte más cotidiana de Budapest.

Desde aquí podés continuar caminando por Váci utca, la calle peatonal más famosa de la ciudad, llena de tiendas, bares y restaurantes donde hacer una pausa.




Artículo relacionado: ¿dónde alojarse en Budapest?


Probar un Kürtőskalács, el dulce típico de Budapest


Flor por probar el famoso Chimney Cake
Chimney Cake

Una de las cosas que hay que hacer en Budapest es probar un Kürtőskalács, aunque probablemente lo hayas visto escrito como Chimney Cake.


Este dulce tradicional húngaro tiene forma de cilindro y se prepara enrollando una masa sobre un cilindro que gira mientras se cocina al fuego. El resultado es una especie de espiral crujiente por fuera y tierna por dentro, normalmente cubierta con azúcar, canela u otros sabores.

Nosotros probamos el kürtőskalács (chimney cake) en Molnár's Kürtőskalács, un buen sitio para descubrir este dulce típico húngaro.


La zona merece una parada no solo por el dulce. La Galería París es uno de los edificios más impresionantes de Budapest por dentro, con una decoración que mezcla vitrales, mosaicos, hierro trabajado y detalles arquitectónicos que parecen sacados de otra época.


Además de entrar simplemente a admirar el edificio, una buena opción es sentarse en su bar, pedir un trago y disfrutar del ambiente. En determinadas ocasiones también ofrecen música en vivo, lo que convierte la visita en una experiencia mucho más especial: una pausa para descansar, tomar algo y disfrutar de uno de los interiores más bonitos de la ciudad.



Avenida Andrássy, la avenida más elegante de Budapest


La Avenida Andrássy es probablemente la calle más elegante de Budapest.

Este gran boulevard, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, está rodeado de palacetes históricos, embajadas, tiendas de lujo y algunos de los edificios más importantes de la ciudad.

Uno de sus grandes protagonistas es la Ópera Estatal Húngara, inaugurada en 1884 durante el reinado del emperador Francisco José.


Existe una curiosa historia alrededor de su construcción. Durante el diseño de la Ópera Estatal Húngara, el emperador Francisco José I habría establecido como condición que el edificio no fuese más grande que la Ópera de Viena, con el objetivo de evitar que Budapest tuviera un teatro de ópera que pudiera rivalizar con el de la capital imperial.


Sin embargo, la tradición cuenta que cuando Francisco José visitó el edificio durante su inauguración en 1884 quedó sorprendido por la belleza y el lujo de su interior. Aunque la ópera cumplía con la condición de no superar a la de Viena en tamaño, se dice que el emperador no quedó del todo satisfecho al comprobar que la elegancia y la espectacularidad del edificio podían competir con la gran ópera vienesa.



Las Termas Széchenyi: vivir la tradición termal de Budapest


Budapest es conocida como la ciudad de los balnearios y no es casualidad. Bajo sus calles existen numerosas fuentes de aguas termales que han sido aprovechadas durante siglos.

Actualmente hay decenas de baños termales repartidos por la ciudad, pero las Termas Széchenyi son probablemente las más famosas.


Ubicadas dentro del parque Városliget, son el complejo termal más grande de Budapest y uno de los más grandes de Europa. Cuenta con 18 piscinas, de las cuales 15 son interiores y 3 exteriores, además de diferentes saunas, baños de vapor y zonas de relajación.


Nosotros fuimos y la experiencia fue realmente buena. Más allá del baño en sí, parte del encanto está en disfrutar de sus piscinas exteriores rodeadas por la espectacular arquitectura amarilla del edificio.


Si te gustan las termas, creemos que merece la pena reservar varias horas porque podrías pasar tranquilamente medio día o incluso una jornada completa allí.




Plaza de los Héroes y Városliget, un paseo diferente en Budapest


Muy cerca de las Termas Széchenyi se encuentra la Plaza de los Héroes, uno de los espacios monumentales más importantes de Hungría.


En el centro se levanta el Monumento del Milenio, construido para celebrar los mil años de la llegada de los magiares a la región. Sus columnas y esculturas representan a figuras clave de la historia húngara.


Detrás de la plaza aparece Városliget, el gran parque urbano de Budapest. Además de las termas, allí encontrarás el Castillo Vajdahunyad, un lago y una de las esculturas más curiosas de la ciudad: el Anónimo. Esta estatua representa a un cronista medieval desconocido y es famosa porque muchos visitantes tocan su pluma buscando inspiración o buena suerte.



Juan y el anónimo



Cómo recorrer Budapest: tranvías, metro y sus puentes históricos


Una parte del encanto de Budapest está también en la forma de recorrerla. Sus tranvías amarillos son una de las imágenes más reconocibles de la ciudad y, además de ser útiles para moverse, algunos recorridos son auténticos paseos panorámicos.


La línea 2 es probablemente la más bonita. Circula junto al Danubio y permite disfrutar de vistas increíbles del Parlamento, los barcos del río, el Castillo de Buda, el Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías, especialmente cuando cae la noche.


También merece la pena subirse al histórico metro M1, el más antiguo de Europa continental. Inaugurado en 1896 con motivo de las celebraciones del milenario de Hungría, fue una auténtica innovación para su época y todavía conserva parte de su encanto original.


La línea circula bajo la elegante Avenida Andrássy y conecta algunos lugares imprescindibles de Budapest, como la Ópera Estatal Húngara, la Plaza de los Héroes y las Termas Széchenyi. Más que un simple medio de transporte, viajar en el M1 es una pequeña experiencia histórica que permite conocer una parte del patrimonio de la ciudad.


Y, por supuesto, hay que cruzar alguno de los puentes que unen Buda y Pest.

El más famoso es el Puente de las Cadenas, inaugurado en 1849 y considerado el primer puente permanente sobre el Danubio en Hungría. Su construcción permitió unir definitivamente ambas zonas de la ciudad y fue fundamental para el desarrollo de Budapest como la conocemos hoy.


El Puente de la Libertad, con su característica estructura verde, fue construido para la Exposición del Milenio de 1896. Su diseño elegante y su ubicación, conectando el Mercado Central con la colina Gellért, lo convierten en otro de los paseos más bonitos de la ciudad.



¿Qué ver en Budapest? Una ciudad para disfrutar sin prisas


Budapest es una ciudad que sorprende por muchos motivos. Sus edificios monumentales, sus miradores, sus baños termales, su historia y su ambiente nocturno hacen que sea uno de esos destinos europeos que cuesta olvidar.


Si es tu primera visita, estos lugares son una excelente forma de conocer lo esencial de la capital húngara. Pero, sobre todo, te recomendamos dejar tiempo para caminar sin rumbo, sentarte junto al Danubio, entrar en algún café histórico y disfrutar de la ciudad iluminada.


Es imposible dejar Budapest sin ganas de volver.


¡Sigamos viajando!


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