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Eger, Hungría: vinos, historia y el Valle de las Mujeres Hermosas

  • Foto del escritor: vandeados - Flor y Juan
    vandeados - Flor y Juan
  • hace 2 horas
  • 4 min de lectura

Siguiendo rumbo norte, pasamos por Eger, Hungría, en busca de algunos de los mejores vinos del país. Lo que encontramos fue una ciudad con mucha historia, una fuerte tradición vinícola y, sobre todo, un lugar perfecto para hacer una pausa en el camino: el Valle de las Mujeres Hermosas.



Flor probando un vino blanco en Eger


Eger, una ciudad marcada por la historia


Eger es una ciudad con una importante historia defensiva. Su castillo fue escenario de uno de los episodios más conocidos de la resistencia húngara frente al Imperio otomano, aunque finalmente la ciudad cayó bajo dominio turco.


La presencia otomana todavía se puede reconocer en algunos rincones de la ciudad. Uno de los más llamativos es el minarete de Eger, una torre de casi 40 metros de altura que quedó como recuerdo de aquella época. También está el castillo de Eger, uno de los principales atractivos de la ciudad y un buen lugar para conocer parte de su historia.

Eger cuenta además con un parque termal, algo que no sorprende demasiado en Hungría, un país donde las aguas termales forman parte de la cultura y de la vida cotidiana.

Pero, para nosotros, el gran descubrimiento estuvo a unos pocos kilómetros del centro.





El Valle de las Mujeres Hermosas y los vinos de Eger


El Valle de las Mujeres Hermosas, conocido en húngaro como Szépasszony-völgy, es una de las mejores experiencias que podés tener si te interesa descubrir los vinos de la región.

Lo particular del lugar es la concentración de pequeñas bodegas alrededor de una plaza. Una está al lado de la otra y podés pasar literalmente de una a la siguiente dando unos veinte pasos.

Eso hace que la experiencia sea muy entretenida. Entrás en una bodega, probás un vino, caminás unos metros y descubrís otra. Y así podés ir conociendo diferentes productores y estilos sin necesidad de hacer grandes desplazamientos.


Entre los vinos más reconocidos de la región está el Egri Bikavér, conocido como Sangre de Toro. Es un vino tinto que se convirtió en uno de los grandes representantes de Eger. También está el Egri Csillag, Estrella de Eger, un vino blanco que merece la pena probar.


Los dos nos parecieron realmente buenos y muy disfrutables. Pero quizás lo que más nos gustó fue el ambiente del lugar: esa posibilidad de ir saltando de una bodega a otra, sentarse un rato, probar algo diferente y continuar el recorrido.



una de las tantas bodegas alrededor de la Plaza
Una de las tantas bodegas alrededor de la Plaza


Eger, Hungría y sus vinos


Si estás recorriendo Hungría, Eger y sus vinos son una combinación perfecta para hacer una parada en el camino. La ciudad suma historia y patrimonio, mientras que sus bodegas ofrecen una forma muy agradable de descubrir la tradición vinícola de esta parte del país.



Una parada perfecta para viajar en autocaravana


Otro punto a favor de esta zona es que hay un generoso parking junto a las bodegas. Nosotros pudimos estacionar allí con la autocaravana e incluso pasar la noche.

Y esto no es un detalle menor cuando estás viajando por Hungría. Después de probar los vinos, no tenés que volver a manejar. En el país existe tolerancia cero al alcohol al volante, por lo que poder quedarse allí resulta especialmente práctico.


El centro de Eger está a unos 2 kilómetros, una distancia perfectamente posible para caminar. También hay transporte público que conecta la zona con el centro, así que no es necesario mover la autocaravana.



Eger, una buena parada rumbo al norte


Eger nos parece una muy buena parada si estás recorriendo Hungría por carretera.

Desde Budapest hay aproximadamente 150 kilómetros, por lo que puede encajar perfectamente si acabás de dejar la capital y estás subiendo hacia el norte.

También es una opción interesante si tu ruta continúa hacia Eslovaquia, o si venís desde allí en dirección a Rumania.

Podés dedicar unas horas a recorrer el centro, conocer el castillo, descubrir las huellas de la presencia otomana o relajarte en las termas. Pero si además te gusta el vino, la visita al Valle de las Mujeres Hermosas hace que la parada tenga todavía más sentido.



¿Vale la pena visitar el Valle de las Mujeres Hermosas?


Para nosotros, definitivamente sí.

El Valle de las Mujeres Hermosas combina varias cosas que nos gustan cuando viajamos: es fácil de recorrer, tiene un ambiente muy particular y permite acercarse a una tradición local sin necesidad de organizar una visita complicada.

Podés llegar, estacionar, caminar entre las bodegas y decidir sobre la marcha dónde entrar y qué vino probar.

Así que, si vas subiendo desde el sur, acabás de dejar Budapest o estás haciendo camino hacia Eslovaquia, guardate este nombre: Eger.


Una copa de Egri Bikavér, otra de Egri Csillag y a seguir descubriendo Hungría.

Totalmente recomendada la experiencia de los vinos en el Valle de las Mujeres Hermosas.


¡Sigamos viajando!





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