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Tihany, el pueblo de la lavanda en el lago Balatón

  • Foto del escritor: vandeados - Flor y Juan
    vandeados - Flor y Juan
  • hace 55 minutos
  • 5 min de lectura

Tihany fue uno de esos lugares que decidimos visitar porque aparecía entre los principales atractivos del lago Balatón. Ubicado sobre una península que se adentra en el lago, este pequeño pueblo húngaro es conocido especialmente por sus campos de lavanda, sus vistas panorámicas y la imponente abadía benedictina que domina parte del paisaje.


Y aunque no terminó siendo nuestro lugar preferido del Balatón, creemos que vale la pena acercarse, especialmente si están recorriendo la zona.


Flor en los campos de Lavanda


Tihany y los campos de lavanda


Si hay algo que define a Tihany es, sin dudas, la lavanda. La planta forma parte de la identidad del pueblo desde hace un siglo: los primeros cultivos importantes de lavanda de la península comenzaron en la década de 1920, con plantas procedentes de Francia.


Al llegar encontramos campos de cultivo donde es posible acercarse, caminar entre las plantas y sacar algunas fotos. Eso sí: si buscan ver el paisaje en su máximo esplendor, conviene tener en cuenta la época del año. La gran explosión de color violeta se produce durante el verano, especialmente alrededor de junio, cuando tiene lugar la floración y también algunas de las actividades vinculadas a la cosecha.


Además de los campos, se puede visitar el Lavender House Visitor Centre, un centro dedicado a la naturaleza de la península y a la tradición del cultivo de lavanda. También existe una visita relacionada directamente con la producción: Lavender Tihany cuenta con una destilería y una exposición donde se explica el proceso de elaboración de productos a partir del aceite de lavanda.



productos varios hechos con Lavanda
Lo que se te ocurra, con Lavanda

Tihany, lavanda por todas partes


Lo curioso es que la lavanda no se queda solamente en los campos. Una vez que entrás al pueblo, prácticamente todo gira alrededor de esta planta.

Hay negocios que venden cerveza con lavanda, limonadas, mermeladas, mieles, cremas, jabones y cosméticos. También encontramos objetos de cerámica, loza, cubiertos y todo tipo de souvenirs decorados con motivos de lavanda.


Y, por supuesto, hay algo que no podés dejar de probar: el helado de lavanda.

Puede sonar extraño antes de probarlo, pero forma parte de la experiencia de recorrer Tihany y es probablemente una de las cosas más curiosas para hacer durante una visita.



Helado en Tihany, incluido el de sabor a lavanda
Helado de lavanda, arriba a la izquierda


La abadía de Tihany y las vistas al Balatón


Otro de los grandes atractivos del pueblo es la abadía benedictina de Tihany, cuya historia se remonta a 1055. La iglesia actual, de estilo barroco, destaca por sus dos torres y por su interior ricamente decorado, con esculturas de madera dorada y frescos realizados durante las restauraciones del templo.

Pero más allá de la iglesia en sí, lo que más nos llamó la atención fue su ubicación.



Abadía de Tihany

Tihany está emplazado sobre una península elevada y desde distintos puntos del pueblo se obtienen muy buenas panorámicas del lago Balatón. Cerca de la abadía hay miradores y paseos desde donde se puede contemplar especialmente la zona norte del lago.


Es uno de esos lugares donde vale la pena simplemente detenerse un rato, mirar el paisaje y disfrutar de la perspectiva que ofrece Tihany sobre el Balatón.



Vistas parciales del Lago Balatón desde lo alto de Tihany
Vistas parciales del Lago Balatón


Las casas tradicionales de Tihany


Mientras recorríamos el pueblo también nos encontramos con algunas casas tradicionales de piedra y techos de caña, que le dan a Tihany un aspecto bastante particular.

Estas construcciones forman parte de la arquitectura popular de la localidad y algunas conservan elementos y características de las antiguas viviendas de la zona. Entre ellas se encuentran la Casa del Campesino y la Casa del Gremio de Pescadores, dos ejemplos de las tradicionales casas de Tihany.


Más allá de que no son necesariamente un atractivo que requiera mucho tiempo, nos parecieron un detalle interesante durante el recorrido por el pueblo y ayudan a entender un poco mejor la identidad de Tihany.



Casas típicas que se ven en Tihany
Callecita de Tihany

¿Cuánto tiempo hace falta para visitar Tihany?


Una de las ventajas de Tihany es que no necesitás demasiado tiempo para conocer el centro del pueblo.

Si la idea es recorrer las calles, acercarse a los miradores, visitar la abadía, entrar en algunos negocios y probar algún producto de lavanda, unas pocas horas son suficientes.

Nosotros lo plantearíamos como una excursión de una mañana, especialmente si están haciendo un recorrido por el lago Balatón y quieren combinar Tihany con otros lugares de la zona.


Eso sí, si quieren conocer algo más que el centro de Tihany, van a necesitar más tiempo. A poca distancia del pueblo se encuentra el Lago Interior (Belső-tó), un pequeño lago situado en el antiguo cráter de un volcán, y desde allí se pueden recorrer senderos que llevan hacia el campo de géiseres de la península, donde todavía se conservan alrededor de 50 formaciones rocosas creadas por antiguos manantiales termales. Entre ellas destaca el Golden House, el mayor de los conos de géiser, llamado así por los líquenes amarillos que cubren sus rocas.


La oficina de turismo propone incluso una ruta de la lavanda de 9,3 kilómetros que conecta varios de estos lugares con el Lavender House Visitor Centre, los campos de lavanda y otros puntos naturales de la península.



¿Vale la pena visitar Tihany?



Para nosotros, sí, aunque con algunos matices.


Tihany es un pueblo pequeño, pintoresco y diferente al resto de los lugares que visitamos alrededor del Balatón. Sus principales atractivos están bastante concentrados y se puede recorrer tranquilamente caminando en unas pocas horas. La abadía, las vistas sobre el lago, las casas tradicionales y el ambiente del centro hacen que sea una parada agradable durante un recorrido por la zona.


Pero creemos que lo que realmente distingue a Tihany es su relación con la lavanda. Las plantaciones se encuentran en distintos puntos de la península, no necesariamente junto al centro del pueblo, y nosotros vimos uno de los campos antes de llegar a Tihany. Después, una vez en el centro, la lavanda aparece por todas partes: en las bebidas, las mermeladas, las mieles, los cosméticos, los jabones, los souvenirs y hasta en el helado.


Si además visitás Tihany durante la época de floración, los campos de lavanda deben ser especialmente llamativos, aunque para conocerlos con más tranquilidad y recorrer otros atractivos naturales de la península ya conviene dedicarle más tiempo.


Nosotros lo hicimos como una excursión de una mañana y creemos que ese tiempo alcanza para conocer el pueblo, visitar la abadía, disfrutar de las vistas y recorrer sus calles con tranquilidad. Si querés hacer senderismo por la península o visitar lugares como el Lago Interior y el campo de géiseres, entonces sí vale la pena planificar una visita más larga.


No fue nuestro lugar preferido del Balatón, pero sí nos pareció una parada interesante por sus paisajes, su arquitectura y, sobre todo, por esa particular identidad que le da la lavanda.


¡Sigamos viajando!





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